El primer café de la mañana Diego Galdino

el-primer-cafe-de-la-manana_9788467040883Italia, Roma, en la actualidad.

Me encantó “El primer café de la mañana” una historia, fresca y divertida. Si bien algunos momentos hay  diálogos entre personajes  secundarios – que  cuentan chistes Italianos, propios de su región – que no llegué a comprender, salí airosa de ellos.

Me gustó la dinámica del libro. Su narrativa desató algo en mí que nunca me había pasado, me vi leyendo a la misma velocidad que hablan los Italianos, gritando y gesticulando en algunos momentos!!! Ja ja ja  creo que logró que me metiera en su piel.

La investigación que hay detrás del “El primer café de la mañana” me ha parecido asombrosa. Más tarde he leído que el autor fue camarero de profesión, deduzco que mucha de su sabiduría en el arte del café proviene de ahí.

Sí, la pasión por el café es uno de los temas centrales, si bien su protagonista femenina Gengivere nunca había probado uno, (es amante del té negro con rosas) Massimo hace su mejor esfuerzo -y lo consigue- para enseñarle el mejor café del mundo. Él está dispuesto a enamorarla. Ella es francesa, él italiano; el idioma que comparten es el del café.

En su bar llamado Tiberi, (en honor al apellido familiar), ubicado en Trastevere, se desarrolla esta peculiar historia con aroma a café. Auténtico lugar de culto para los amantes de esta bebida de carácter, que se obtiene a partir de las semillas tostadas y molidas de los frutos de la planta del café.

Esta historia habla del amor, de la amistad de los lazos conseguidos con el correr de los años, del paso del tiempo, del perdón. De valorar lo realmente importante, lo único que nos llevaremos cuando nos toque partir. “Pensar que algún día yo también seré una fotografía en tonos sepia y colores desvaídos hace muy relativas las preocupaciones de lo cotidiano”, reflexiona Gengivere.

Para dar fin al “El primer café de la mañana”, el autor nos deja varias recetas de diferentes cafés. No tardaré en preparar unos cuantos.

 

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