La oscuridad en el Abismo. Adriana Hartwig. Bitácora de mis pasiones.

La oscuridad en el Abismo
La oscuridad en el Abismo

Para mí los libros de Adriana Hartwig  siempre tienen algo especial. Particularmente me encanta su narrativa y la conjunción que hace de los temas en sus novelas,  La oscuridad en el Abismo no ha sido la excepción.

El amor como hilo conductor de la trama pero con una gran cuota de misterio, historia, creencias, humor y varias peculiaridades que hacen de La oscuridad en el Abismo una gran novela.

Cuando hablaba de conjunción de temas es justamente esa forma de poder crear una trama donde convergen, las tradiciones y mitos de la época, un misterio por resolver y una atractiva historia de amor.

Me gustaron mucho las dos protagonistas femeninas, mujeres fuertes y decidas a romper con los mandatos sociales impuesto por una sociedad patriarcal. Aún en tiempos tan complejos -Corrientes 1895- con costumbres tan afianzadas, ellas se impusieron.

En forma de artículos escritos para una revista del momento -Belle Époque- la autora nos muestra los pensamientos de la época con respecto a la  opresión masculina ejercida de padres a hijas que se  traslada de maridos a esposas: «Te educarás si tu familia lo permite, pero jamás demostrarás mayor inteligencia o sabiduría que un hombre, cualquiera sea su posición social o económica. Podría ofenderse».

La oscuridad en el abismo se lee muy rápido. Adriana sabe muy bien cómo integrar en la historia, su faceta de investigadora de mitos, como lo hizo en El maldito y en El farol del diablo, dos de sus anteriores novelas. En esta oportunidad le dio vida al «Aguará Guazú», «demonio que habita en la oscuridad desde que cae el sol hasta que vuelve a elevarse en el cielo, espíritu de la muerte hecho hombre».

Dermont es mi personaje preferido obviamente, pero me divertí mucho con Nely y Faustino. Les recomiendo La oscuridad en el abismo, porque es un libro que los sorprenderá hasta el final.

El maldito

el-maldito-adriana-hartwigEl maldito fue la primera novela que leí de Adriana Hartwig, y fue tan atrapante para mí, que no tardé en buscar más historias de esta escritora

Como escenario principal Adriana nos traslada al norte argentino a un Corrientes de comienzo de siglo XX. Esa es una característica que me gustó mucho, no es muy común que una historia de época se desarrolle en el interior del país, generalmente se centran en las grandes ciudades.

Hay una conjunción entre lo real y lo mitológico y entre el bien y el mal. Eso es lo  que va a unir a sus dos protagonistas, Santiago Almada y Lucía Ferrara.

Una leyenda cambió para siempre la vida  de Santiago, quien vuelve a Colonia  San Pedro dispuesto a limpiar su nombre y  vengar a su familia.  Una leyenda que todo un pueblo sostiene como real; una maestra: Lucía, dispuesta a todo para poder brindar a los niños de los Cigarrales una educación, incluso pactar con el mismísimo Yaguá Hú.

Hartwig no ahonda  mucho en la historia de amor, sí lo suficiente como  para atrapar al lector y darle un marco romántico atractivo a la narrativa.

Hay un crimen por resolver, pistas de un gran rompecabezas por ensamblar para poder darle paz al corazón atormentado de Almada. Y es Lucía quien se encargará de resolverlo, no solo porque es la única que cree en su inocencia sino porque es su vida la que está ahora en peligro.